Leer correos personales, chequear las redes sociales, realizar llamadas personales, leer las noticias, tomarse un café y ahora sí a lo que vinimos:
a trabajar. Si sumas la cantidad de tiempo que pierdes entre cada vez que divagas, encontrarías que pierdes en promedio más de una hora de tu jornada laboral o de estudio.
Si perder la concentración ya es de por sí un mal común,
las nuevas tecnologías no parecen ayudar mucho: notificaciones en el teléfono móvil, redes sociales, sonidos y alertas en tu computador, cientos de herramientas web fáciles de acceder, etc.
¿Las causas? Además de algunas que ya han sido trabajadas desde la
Procrastinación, acá hay cinco que ampliarán tu perspectiva: