LIDERAZGO INTEGRAL: Liderazgo Democrático o Participativo

9 de abril de 2013

Liderazgo Democrático o Participativo




Es la antítesis del Liderazgo Autocrático. Si bien la decisión final queda en manos del líder del equipo, previamente se ha desarrollado todo un proceso de consulta y evaluación con el resto del personal, donde cada uno es libre hacer aportes, sugerencias y se obtienen múltiples puntos de vista.

Este tipo de liderazgo demanda mucho más tiempo que el autocrático, por lo que su aplicación es usualmente recomendada en aquellas empresas donde lo más importante es el diseño o la calidad del producto, por encima de parámetros como la velocidad o la productividad.



Democracia

Esta palabra viene del griego demos (pueblo o sociedad) y kratos (gobierno o poder). Bajo esta estructura organizacional el pueblo es quien está al mando, no de forma directa, sino que se entiende como el colectivo que se agrupa para tomar las decisiones.

Para ello se delega a un representante, y es en esa medida en que el líder actúa como vocero de la sociedad y busca favorecer los intereses comunitarios.



La Personalidad del Líder

Un líder democrático es por lo general una persona muy abierta, con claras habilidades para la escucha y la motivación. Siempre se muestra receptivo y carismático con respecto a las sugerencias y opiniones, e incluso llega tomarse el trabajo de buscar al personal por su cuenta para indagar aun más.

Por otro lado, reafirmando su papel como líder tiene la autoridad para tomar la decisión final sin mostrarse dubitativo y con plena confianza en sus seguidores.

El reto será indudablemente equilibrar entre lo participativo y el papel de mando. En algunas circunstancias es fundamental enmarcar el proceso de recolección de ideas sin que ello signifique necesariamente que la decisión final sea de común acuerdo, dejando claro en manos de quién va a quedar esa función.



Efectos en la Organización

Este tipo de liderazgo toma mucho más tiempo que el autocrático debido al ejercicio de recibir aportes desde los diferentes componentes de la organización y su posterior consenso. Sin embargo, tiene un gran punto a favor y es el sentido de pertenencia que se forja al interior del empleado al reconocerle su punto de vista.

Por otra parte, es una forma de ayudarle a los colaboradores a desarrollar habilidades argumentativas y de oratoria, a la vez que constituye una poderosa herramienta para que la gerencia identifique quienes pueden ser los potenciales líderes a futuro en la organización.

Un punto en contra es la presión que pueda llegar a ejercer el personal con respecto a su voz y voto. Un liderazgo débil terminará por cederle la responsabilidad absoluta al resto del equipo, lo que es particularmente peligroso cuando las competencias de los participantes no son las adecuadas y se termine desarticulando con la visión de la compañía.



Carpe diem!

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